lunes, 1 de septiembre de 2014

... para recuperar las buenas costumbres???

1 de septiembre. Nos guste o no, estamos en la vuelta al cole, esa en la que dejamos atrás el verano y la buena vida y tenemos que pensar en el nuevo curso, con el reto de afrontar una nueva etapa. Lo malo es que al menos cuando eres pequeño estrenas uniforme, libros nuevos y en septiembre, la tarde todavía es tuya... ¡Qué tiempos!

merienda 80's - bocadillo chocolate¿Os acordáis de los bocadillos de chocolate o los triángulos de Nocilla y pan Bimbo en las fiestas de cumpleaños? No puedo dejar de sonreír cuando me acuerdo. La merienda, mi momento favorito del día en el que el dulce ganaba la batalla al salado, donde los ojos inquisidores de mamá no estaban juzgando cómo comías y el parque te protegía de los superpoderes de la malvada zapatilla voladora.


A menudo, cuando veo a los niños correteando con el bocata en la mano, me acuerdo de comer primero el pan para dejar el chocolate para el final y saborearlo con calma... ¡Qué momento! Por no hablar de las tardes que mi abuela me llevaba a comer chocolate con churros o el delicioso helado de mantecado de Maíno...

Y yo me pregunto: ¿quién ha dicho que la merienda sea cosa de niños? Es cierto que una Pantera Rosa, un Bollycao o un Toke no entran en mis opciones hoy o por hoy, pero ¿quién se resiste a un buen croissant, unas tortitas o un delicioso sandwich a media tarde mientras aprovecha para relajarse?


La entrada de hoy la dedico a este delicado momento del día y a la multitud de opciones que siempre nos hacen dudar entre cuál escoger.

Como en la variedad está el gusto, a continuación presento diferentes tipos en función de lo que más os apetezca en cada momento.

Croissant Pomme SucreSi eres de los que se dejan perder por un buen bocado dulce, no puedes dejar de visitar Pomme Sucré, uno de los paraísos de todo goloso que se precie. Algunos estaréis pensando que Mamá Framboise es mejor, pero el esperpéntico bullicio que se concentra dentro de sus muros hace que raras ocasiones lo contemple como una opción. Si lo que deseas es relajarte y disfrutar de uno de los más encantadores locales de Madrid, esta opción es la tuya. Mientras te deleitas con una taza de café en sus delicados pocillos, tocarás el cielo con cada uno de los bocados de sus magníficos croissants, ¡una verdadera experiencia! Por cierto, en mi lista de pendientes está la magnífica Tarta Sacher que exponen en su vitrina… Mi próximo regalo “con ánimo de lucro” que sé que no fallará.


Vale, que hoy te apetecía visitar un sitio diferente fuera de lo convencional y que deje con la boca abierta a tu compañía… ¡Tengo una idea! ¿Por qué no vas a Lolina Vintage? Con una cuidada decoración de los 50-60, de esas de sofás retro y tele de época, la atmósfera hará que triunfes y además seas el primero en disfrutarlo. ¿Para beber? El frappuccino te dejará con ganas de otro más, pero si no eres cafetero no pasa nada, tienen un montón de tés diferentes, zumos… Compañeros perfectos del gran as de oros de su carta: la tarta Red Velvet. La mejor que he probado en Madrid y un pecado no pedirla… Ahora bien, ¡Que te apetece desmelenarte y prefieres un buen Gintonic! No te preocupes, estás en el lugar indicado, ¿quién dijo que una buena copa tiene horario?



Heladería SiennaEs cierto que la anterior opción es permanente y puedes acudir en cualquier ocasión. Que sí, que el verano siempre tiene fecha de caducidad y más a estas alturas pero, ¿quién dijo que el helado es estacional?, que se lo pregunten a las generaciones que se han dejado conquistar por los artesanos helados de Sienna. Sin duda el templo de adoración de todo fan heladero al que por cierto, han enseñado a compartir, ya que el tamaño grande es complicado terminarlo si no es con ayuda. No te esperes la mejor decoración del mundo, no hay minimalismos ni florituras… El protagonista indiscutible es el delicado producto, elaborado a mano por su maestro heladero, que deja sin sentido al más exigente de los paladares, ya sea tradicional o innovador. El de fresa está al mismo nivel que el de yogur con cerezas o queso con dulce de leche. Helados de otro tiempo transportados al presente... ¡Qué más pedir!

Bueno, veo que no te disgustan mis recomendaciones pero no terminas de decidirte. Buscas algo que te enganche, que consiga captar tu atención. Entonces a lo mejor eres de los míos y lo que necesitas es un buen sandwich, pero no de esos de pan de molde con cosas raras, sino uno de esos que ya te conquistan antes de probarlos. Tienes que ir a Magasand, otro de los templos de los grandes amantes de las buenas meriendas. A mediodía es un caos de gente yendo y viniendo pero por la tarde la situación cambia completamente. El ambiente agradable y los cómodos sofás van preparando la atmósfera perfecta para que tu estancia sea mágica. Cuando te entregan la carta la duda te asalta… ¿Qué pan escoger? ¿y de qué lo haces? Entonces acércate a la barra, echa un ojo y déjate aconsejar por ellos. Ahora bien, si aceptas mi humilde consejo, no dejes de pedir el Nomanches, sencillamente perfecto, digno de oda clásica. Si hoy no tienes compañía y te da rabia ir solo, no renuncies al placer, en la planta de arriba disponen de revistas para todos los tipos de perfil lector, para que disfrutes tranquilamente de una experiencia como pocas.

Cacao Sampaka MadridY por último, la joya de la corona, el paraíso de los chocolateros “nivel experto”, Cacao Sampaka. Con una decoración minimalista con colores más bien sobrios, logran generar un ambiente en torno a esta delicada semilla que te llama a pedir más y más. Estando ahí es necesario que entres en su tienda y te lleves un surtido de sus magníficos bombones, un manjar no apto para todos los públicos (ya lo dice una marca: Placer adulto).
Y ya puestos, no podemos irnos sin sentarnos a degustar cualquiera de las opciones que plantean en su suculenta carta con la compañía de uno de los sabrosos dulces que ofrecen: tarta, croissant… Eso sí, si quieres subir al cielo en un instante, no dejes de pedir la rebanada de pan con su magnífica crema de cacao… Al momento sentirás que has vuelto a tu infancia y lo más doloroso será volver a la realidad, la del plato ya vacío.

Es cierto, es septiembre, el verano está apagándose, pero tenemos por delante días y días estupendos para dejarnos conquistar por nuestro sentido favorito: ése que atesoran nuestras papilas gustativas.

Por ésto y por lo maravillosa que es una merienda sea donde sea, te apremiaré para que no te olvides del mejor momento del día, ese que estaré encantada de compartir contigo.



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